
| Nosotros Página Principal Legislación Textos Consultorio Jurídico Los Libros |
EL COMPORTAMIENTO DE LA ECONOMÍA MEXICANA 2000-2005 José Valenzuela Feijóo (1)
¿Cómo se ha venido comportando la economía del país en los primeros años del nuevo siglo? ¿Ha abandonado el muy lento ritmo de crecimiento que la caracterizó en las últimas dos décadas del pasado siglo? ¿Cuál ha sido el impacto del acceso al gobierno de un nuevo equipo político (Vicente Fox y el PAN) que reemplaza luego de siete décadas al tradicional dominio del PRI? En lo que sigue, buscamos responder a tales interrogantes, en términos que, amen de sencillos, permitan tener una visión de conjunto sobre la evolución de la economía en este período. I.- Crecimiento. El monto de los productos (bienes y servicios) que genera un país a lo largo de un año, se mide con cargo al indicador Producto Interno Bruto (PIB).(2) Si éste se divide por la población total, se obtiene el PIB por habitante (PIBh). Este PIBh se suele considerar como indicador del nivel de desarrollo alcanzado por el país.(3). Si observamos la realidad del capitalismo contemporáneo, también podemos advertir la existencia de fuertes desniveles en el PIB y por ello, se habla de países desarrollados (alto PIBh) y de países subdesarrollados (bajo PIBh). La conjugación del PIB y la distribución del ingreso, determinan los niveles de vida que alcanza el grueso de la población. En consecuencia, como metas de la política económica se suelen manejar dos grandes propósitos: a) maximizar la tasa de crecimiento; b) mejorar la distribución del ingreso. En el caso de los países subdesarrollados, por su misma condición, es probable que la variable crecimiento resulte más importante. En qué medida se pueden compatibilizar ambos propósitos, crecimiento y equidad, es algo sujeto a discusión. Muchos economistas sostienen que se trata de metas contrapuestas (al menos para un largo período histórico) y lo que muestra la experiencia histórica de los países hoy desarrollados (EEUU, Europa, Japón, Corea del Sur), tiende a apoyar tal hipótesis. Como sea, en términos lógicos tendríamos cuatro alternativas: a) altas tasas de crecimiento y distribución del ingreso más equitativa; b) altas tasas de crecimiento y regresiva distribución del ingreso, la que se mantiene o ahonda; c) lento o nulo crecimiento asociado a una mejor distribución del ingreso; d) lento o nulo crecimiento junto a una distribución muy regresiva del ingreso. La combinación óptima sería la a). La peor de todas, la del tipo d). Entre las opciones b) y c), se suele imponer b). En consecuencia, tenemos una prelación (de mejor a peor) del tipo a) → b) → c) → d). Sentado lo anterior, pasamos a examinar qué ha pasado con el crecimiento en el período que nos preocupa. La información básica se muestra en el Cuadro I. Cuadro I: Tendencias del PIB, 2000-2005 (índices).
|
Año |
PIB Total |
PIB sector Industria (*). |
PIB de Manufactura. |
|
2000 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
|
2001 |
98.8 |
96.5 |
96.2 |
|
2002 |
99.6 |
95.5 |
95.5 |
|
2003 |
101.0 |
93.6 |
94.3 |
|
2004 |
105.2 |
97.2 |
97.9 |
|
2005 |
108.3 (+) |
- |
98.6 |
|
2000-4 (**) |
1.3 % |
- 0.7 % |
- 0.5 % |
|
2000-5 (**) |
1.6 % |
- |
- 0.3 % |
(*) Incluye Minería, Manufactura, Construcción, Transportes y Servicios básicos.
(**) Tasa media anual de crecimiento.
(+) Estimación preliminar.
Fuente: calculado a partir de datos de Banxico (2005) y Cepal (2005)..
......................................
En el cuadro, la segunda columna muestra la evolución del PIB total. La situación es de cuasi-estancamiento y la tasa de crecimiento de las más bajas que ha conocido el país en los últimos 60 años. La tercera columna muestra la evolución de todo el sector industrial: minería, construcción, manufactura y servicios básicos como agua, luz, alcantarillados, etc. Es decir, tenemos el grueso del sector productivo. El panorama, es aquí más desolador: de hecho nos encontramos con un descenso absoluto en los niveles de la producción generada. Finalmente, en la cuarta columna, mostramos la evolución del PIB manufacturero. Se trata del mismo corazón del segmento productivo de la economía, el que usualmente juega como motor del proceso de crecimiento. Pero aquí la situación también es preocupante pues se da un descenso absoluto respecto a los niveles alcanzado en el año 2000. Digamos también: usualmente debemos esperar que el sector manufacturero opere con tasas de crecimiento bastante superiores a los que experimenta la economía global. Esto es lo propio de una economía sana. Pero en el caso mexicano, esta verdadera "ley" del crecimiento, parece diluida.
Una rápida mirada a la experiencia histórica, permite una mejor evaluación del comportamiento de la industria manufacturera. El periodo 1950-1980 lo podemos considerar como expresión de la fase de industrialización sustitutiva de importaciones; en esta fase la tasa de crecimiento fue del 7.1% anual. Digamos que a este ritmo el PIB se duplica cada 10 años. En el período neoliberal,1981 –2005 (4), la tasa media anual de crecimiento cae y llega al 2.3%, con lo cual el PIB se duplica cada 30 años. El ritmo neoliberal equivale a menos de la tercera parte del alcanzado en el período de la industrialización sustitutiva, lo que nos muestra el fuerte impacto depresivo que generan las políticas neoliberales.
Lo que sucede a lo largo del período neoliberal se muestra en la gráfica I. Y como se puede observar, al interior de la fase los primeros cincos años del siglo XXI son de claro estancamiento : el PIB cae un 3.1%. Esta situación es semejante a la que tuvo lugar en los primeros años del modelo: entre 1981 y 1988 el estancamiento es muy similar pues el PIB cae también en un 3.1%. Entre 1989 y el 2000, el crecimiento se sitúa en torno a un 5%, lo que incluye el brusco descenso de 1995. El ritmo promedio de los noventas, sin ser espectacular, no es despreciable. En lo cual, con toda probabilidad, se refleja el impacto de la dinámica de la economía estadounidense, a la cual la de México está cada día más atada: si EEUU crece a buen ritmo (como lo hizo durante los noventa), en algún grado "contagia" a México. Y viceversa.
Gráfico I. Evolución del PIB manufacturero, 1981-2005 (datos trimestrales).

La fase neoliberal se inicia junto con los ochentas (sexenio de De Lamadrid). Esta es una década de completo estancamiento. Luego, durante los noventas, el sector se recupera y empieza a crecer a un ritmo discreto. Más alto en la segunda parte (luego de la crisis de 1995) de los noventa, que en la primera. Un tercer período parece inaugurarse en la primera parte del siglo XXI: aquí, de nuevo se vuelve a una situación de estancamiento.
Crecimiento demográfico y del PIB per-cápita.
Para todo el quinquenio 2000-05, CEPAL estima un crecimiento poblacional promedio del 1.5% (5). El Banco de México supone un crecimiento del 1.1% para el mismo período (6). Hasta hace poco, la tasa de incremento demográfico era del orden del 2% anual, aunque venía descendiendo. Pero se trata de una variable que, en condiciones normales, se mueve con bastante lentitud. Por lo mismo, un descenso tan abrupto es poco creíble. Si buscamos alguna explicación, se podría pensar que las políticas de control de la población en el medio rural e indígena, se han aplicado despiadadamente y provocado el descenso de marras. Pero no hay información que valide un efecto tan elevado. La explicación primordial, apunta al proceso migratorio. Se estima que la migración anual a los Estados Unidos ya es del orden de las 400 mil o más personas, lo que equivale a casi medio punto porcentual sobre la población total. O sea, al crecimiento "natural", hacia el 2005, le deberíamos restar unos 0.4 puntos porcentuales. Y menos a medida que retrocedemos en el tiempo. Según Conapo, "el flujo neto anual (diferencia entre inmigración y emigración) se ha multiplicado –en términos absolutos- en más de trece veces en las últimas tres décadas y media, al pasar de un promedio anual de 26 a 29 mil personas en los sesenta a más de 300 mil por año en la década de los noventa, y a cerca de 400 mil en los primeros cuatro años del presente siglo"(7). Según el mismo Conapo, la tasa natural de crecimiento demográfico, entre el 2000 y el 2005 fue de un 1.5%; el efecto de la migración neta (o "tasa de crecimiento social") sería casi de un 0.4%. Con lo cual, arribamos a una tasa efectiva o total algo superior al 1.1% anual para el período. Entre los años extremos la población crece en un 5.85%. La magnitud del drenaje demográfico que provoca la migración es algo a subrayar, sobremanera por su ya alto nivel y su tendencia ascendente.
En cuanto al PIB por habitante, obtenemos su tasa de crecimiento si a la tasa de crecimiento del PIB global le restamos la tasa de incremento demográfico. Así las cosas, tenemos que el crecimiento del PIB per cápita, para todo el período, sería extremadamente bajo. Más precisamente, se tendría un magro crecimiento del 2.4% entre el 2000 y el 2005 (equivalente a menos del 0.5% anual). Adviértase también: en ausencia del fenómeno de huída del país, existiría un estancamiento casi absoluto en los niveles del PIB per cápita.
¿Qué factores pueden explicar el bajo crecimiento?
Para ordenar la respuesta podemos acudir a un esquema muy sencillo de acuerdo al cual la tasa de crecimiento depende de dos factores: i) el coeficiente de inversión neta; ii) la relación producto a capital marginal (8).
El primer factor tiene que ver con la tasa de acumulación. Inicialmente la manejamos como relación entre la inversión bruta y el PIB. En que la inversión bruta señala el total de gastos que realiza la economía en la adquisición de bienes de capital (medios de trabajo o activos fijos). Una parte de este gasto se aplica a la reposición de los acervos gastados en el período y se denomina inversión de reposición. La parte restante es la inversión neta, que es la que efectivamente provoca un aumento en los acervos de capital fijo. La información disponible se presenta en el cuadro que sigue.
Cuadro II: Comportamiento de la Inversión.
|
Año |
Inversión Bruta (índice) |
Inversión sobre PIB (%) |
|
2000 |
100.0 |
23.1 |
|
2001 |
94.4 |
21.9 |
|
2002 |
93.8 |
21.6 |
|
2003 |
94.1 |
21.3 |
|
2004 |
101.2 |
21.5 |
|
2005 |
105.4 (*) |
22.7 (*) |
(*) Estimación preliminar para tres primeros trimestres.
Fuente: Banxico(2005).
Hasta el 2004, la inversión, en términos absolutos, asume un comportamiento en forma de letra u, y al cabo, permanece prácticamente al mismo nivel. En términos relativos al PIB –lo que nos mide el esfuerzo de inversión- se sitúa sistemáticamente por debajo del año inicial. Para el 2005 la información es más incierta y no cubre todo el año, pero de seguro se da alguna recuperación. Como sea, estamos ante un muy mediocre comportamiento del gasto en inversión.
Para mejor evaluar el nivel que alcanza la inversión conviene no olvidar el nivel del "potencial de reproducción ampliada" del país, el que relaciona el excedente con el PIB. Si suponemos una tasa de plusvalía igual a 5.0 (el nivel efectivo es probable que gire en torno a seis), el excedente sería igual a un 83% del PIB. Por lo tanto, de todo el excedente sólo algo más de la cuarta parte se aplicaría a la inversión. Y las tres cuartas partes restantes serán despilfarradas.
¿Por qué la tasa de acumulación es tan menguada? Si no hay problemas de financiamiento, la inversión depende de la tasa de ganancia que esperan los empresarios. Y ésta, a menos que se esperen grandes mutaciones, suele venir gobernada por la tasa de ganancia efectiva de los últimos años. En ésta influyen factores como la tasa de plusvalía (muy alta), la dotación de capital fijo por hombre ocupado (que algo ha crecido en el sector más moderno), la tasa de interés y los niveles de venta en cuanto determinan los márgenes de capacidad ociosa con que opera la industria. En la fase neoliberal, operan como factores negativos las tasas de interés elevadas y sobremanera el problema de las ventas o mercados insuficientes. Estos se ven recortados por diversos factores: la restricción salarial, el menor gasto público y el recortamiento del mercado interno ante la fuerte penetración de las importaciones. A estos factores hay que añadir otro: la mayor inestabilidad económica que es inherente al estilo neoliberal da lugar a un fuerte aumento del factor incertidumbre, lo que también afecta negativamente al esfuerzo de inversión, especialmente en los proyectos de más largo plazo (9). En términos muy gruesos, nos topamos aquí con una de las grandes debilidades del modelo neoliberal: al generar una distribución del ingreso tan regresiva, también recorta los mercados de venta. Por lo mismo, lo que gana por la vía de la reducción de los costos salariales, lo pierde por la vía de las ventas que se adelgazan. Eventualmente, el problema se podría superar con ventas netas a los mercados externos, pero como luego veremos, el sector externo no logra resolver el problema. Mas bien lo agrava.
El segundo factor a considerar es la relación incremental producto-capital ( o coeficiente alfa marginal). O sea, la relación entre el incremento del producto y el incremento en los acervos de capital fijo (esto último, igual a la inversión neta). Suponiendo que la inversión de reposición equivale a un 0.0316 del capital fijo total (Hofman, 2000) y que la producto a capital media es igual a 0.30, deducimos que la inversión de reposición equivale a un 0.105 del PIB y la inversión neta a un 0.111 del PIB, en el período 2000-2005 (el coeficiente promedio de inversión bruta fue igual a un 21.6%). De estas cifras deducimos que la relación marginal producto a capital fue igual a 0.144 en el período, un descenso bastante abrupto respecto al valor medio.
Conviene diferenciar entre un alfa técnico y otro estadístico. El primero, nos señala el crecimiento potencial del PIB que puede provocar la inversión, cuando es aprovechada a plenitud. El segundo (alfa estadístico), el impacto efectivo de la nueva inversión en el PIB. La diferencia entre la relación producto capital potencial y la estadística, viene dada por diversos factores. Entre ellos: i) la existencia de una masa importante de proyectos de inversión en proceso de maduración. O sea, hay gasto en inversión pero éste aún no redunda en una producción incrementada, pues los proyectos no han sido terminados; ii) la eficiencia con que se manejan los nuevos equipos y maquinarias: si vg. el personal obrero y técnico está poco calificado, se daría un uso poco eficiente de las nuevas instalaciones productivas; iii) la existencia de capacidades productivas ociosas por falta de una demanda suficiente. Sentado lo anterior, podemos ver que el alfa estadístico puede disminuir (vis a vis el potencial), por diversas razones: de carácter tecnológico ( tecnología más intensiva en el capital), por el alargamiento del período de maduración, por insuficiente experiencia y calificación y, finalmente, en virtud de una demanda insuficiente, lo que redunda en una tasa de operación reducida.
En el caso mexicano, quizá pudiera pensarse en alguna reducción del alfa tecnológico o potencial, en virtud de la ejecución de inversiones más capital-intensivas. Pero de seguro la explicación básica se debe a los otros factores considerados. En especial, los márgenes de capacidad ociosa (efectivos o potenciales) tienen que haber jugado un papel principal. Aclaremos: puede existir un margen de capacidad ociosa digamos "normal" y que en apariencia no debería afectar a la nueva inversión. Pero el empresario y potencial inversor, percibe que un incremento de las capacidades instaladas no se verá acompañado del correspondiente aumento de la demanda. También es probable la existencia de proyectos de inversión no terminados y/o de liquidación de instalaciones ya existentes y que se ven destruidas por la competencia externa.
II.- Distribución del ingreso.
En una economía del todo capitalista, la distribución del ingreso viene determinada fundamentalmente por el nivel de la tasa de plusvalía. Esta, recordemos, es igual a un cuociente en que arriba aparece la parte del ingreso nacional apropiada por el capital ( o plusvalía anual) y abajo la parte que es apropiada por los asalariados productivos (o capital variable consumido). Los principales factores que inciden en la tasa de plusvalía son la productividad del trabajo en las ramas que producen bienes-salarios y el salario real por hora trabajada. Si la productividad se eleva, la tasa de plusvalía también lo hace. Si cae, también cae la tasa de plusvalía. El salario real por hora provoca un efecto inverso: si sube se reduce la tasa de plusvalía; si cae, la tasa se eleva.
Si consideramos la industria de transformación y la suponemos representativa del conjunto económico pertinente, podemos observar cómo en este sector se comportan la productividad y el salario real. De este modo, inferir el comportamiento de la tasa de plusvalía. La información se muestra en el cuadro que sigue.
Cuadro III : Salarios y productividad del trabajo.
|
Año |
Salario real hora |
Productividad |
Costo Unitario(*) |
|
2000 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
|
2001 |
106.7 |
101.2 |
105.4 |
|
2002 |
108.7 |
106.7 |
101.9 |
|
2003 |
110.2 |
108.8 |
101.3 |
|
2004 |
110.2 |
115.7 |
95.2 |
Como se puede observar, el salario crece en el período, pero la productividad lo hace aún más rápido: 15.7% versus 10.2%. Consecutivamente, debemos esperar que la tasa de plusvalía se eleve. Si para el año 2000, suponemos una tasa de plusvalía igual a 6.0 (ver Isaac 1999), una evolución como la señalada de las variables determinantes, nos daría para el 2004 una tasa de plusvalía igual a 6.35. Y si suponemos para el 2000 una tasa de plusvalía igual a 5.0, para el 2004 tendríamos un nivel igual a 5.3 (10).
El problema encerrado en una estimación como la efectuada es que pudiera ser poco representativa. Por un lado, el sector capitalista no se reduce a la manufactura y en los demás sectores el comportamiento de la productividad y los salarios podrían ser algo diferentes. Pero el problema principal deriva de que en el último tiempo se ha venido expandiendo el peso de los segmentos improductivos y no capitalistas. Por lo mismo, para examinar la distribución del ingreso en el conjunto de la economía hay que manejar otra información. Para el caso, dada la disponibilidad de datos, podemos considerar la distribución por tramos de ingreso. Es lo que se muestra en el Cuadro IV.
Cuadro IV : Distribución del ingreso (familias urbanas).
|
Hogares urbanos |
1984 |
2002 |
|
A.- 10% más pobre |
3.2 % |
3.1 % |
|
B.- 20% más pobre |
7.9 % |
7.1 % |
|
C.- 10% más rico |
25.8 % |
31.2 % |
|
D.- C / A = D |
8.1 |
10.1 |
|
E.- C / B = E |
3.3 |
4.4 |
Fuente: CEPAL (2004 b).
En el cuadro, podemos ver que la porción del ingreso apropiada por los más pobres del país –que ya era muy reducida en 1984- se reduce otro tanto en el período neoliberal. Pero lo que más llama la atención es el gran salto que experimenta la parte apropiada por el 10% más rico: desde un 25.8% en 1984 hasta un 31.2% en el 2002. De este modo, la disparidad del ingreso entre el 10% más rico y el 10% más pobre, pasa desde 8.1 veces hasta 10.1 veces. En suma, la regresividad distributiva se acentúa.
Recapitulemos. En términos de crecimiento, el desempeño apunta a una situación de cuasi estancamiento. Y por el lado de la distribución del ingreso, sigue imperando una muy alta regresividad. Por lo tanto, de las cuatro combinaciones inicialmente mencionadas, el país se ubica en la d), la peor de todas.
III.- Una economía deformada y parásita.
Ya hemos indicado cuán lento ha sido el crecimiento: entre el 2000 y el 2004 el PIB total se elevó en un magro 5.4%. En el mismo período, la situación del sector manufacturero es peor: decrece en un 2.1%.
El estancamiento va asociado a una deformación de los patrones de crecimiento. Las industrias metal mecánicas (la División VII del sector manufacturero), que deberían funcionar como principal impulsor del crecimiento, retroceden en un 8.8% entre el 2000 y el 2004. El descenso es más fuerte que el experimentado por todo el sector manufacturero, lo que reduce el peso relativo de la rama, desde un 32.1% en el 2000, hasta un 31.0% en el 2004.
La evolución de la metal mecánica la podemos comparar con la que experimenta el sector financiero ( Gran División VIII del SCN). El cotejo se presenta en el cuadro que sigue.
Cuadro V : Metal mecánicas y sector financiero.
|
Año |
Metal-mecánicas |
Sector Financiero |
Cotejo ( * ) |
||
|
PIB (+) |
Indice |
PIB (+) |
Indice |
||
|
2000 |
101889 |
100.0 |
297781 |
100.0 |
0.443 |
|
2001 |
94860 |
93.1 |
240224 |
104.5 |
0.395 |
|
2002 |
92942 |
91.2 |
250386 |
109.0 |
0.371 |
|
2003 |
88381 |
86.7 |
260250 |
113.3 |
0.340 |
|
2004 |
92888 |
91.2 |
272221 |
118.5 |
0.341 |
(*) PIB de metal-mecánicas sobre PIB del sector financiero.
(+) Millones de pesos de 1993.
Fuente: estimado a partir de INEGI.
En el período el sector financiero crece en un 18.5% (equivalente a un 4.3% anual), mientras que el PIB global lo hace en un 5.4% ( un 1.3% anual). Se trata, por ende, de un sector muy dinámico, aunque su capacidad de arrastre sea muy dudosa. La distorsión queda más clara cuando comparamos la evolución del sector con la rama metal mecánica. Esta debería funcionar como núcleo productivo central del crecimiento (la experiencia histórica de los países hoy desarrollados así lo muestra), pero en el período ni siquiera crece. Por lo mismo, sin en el 2000 su PIB equivalía a un 44.3% del PIB financiero, en el 2004 llegó a un 34.1%.
Otra información de interés se refiere a la estructura ocupacional. Como muestra el Cuadro VI, pierden peso los sectores productivos y se eleva la ocupación del sector iproductivo. De hecho, en los últimos años, la ocupación viene creciendo a un ritmo muy lento y de este crecimiento, prácticamente todo es generado por el sector improductivo. En el cual, por lo demás, el peso de las relaciones no capitalistas, es predominante. La conclusión es singular: pareciera que el modelo neoliberal termina por dinamizar – amen de los segmentos financieros y primario exportadores- mayormente a los segmentos pre-capitalistas.
Cuadro VI : Estructura ocupacional (en porcientos del total).
|
Sector |
1990 |
2000 |
2003 |
|
Agricultura |
25.3 |
17.5 |
16.6 |
|
Industria |
24.7 |
28.3 |
25.7 |
|
Servicios |
49.9 |
54.2 |
57.7 |
Fuente: CEPAL (2004 a)
En resumen, tenemos que: a) la industria de transformación pierde peso relativo: se asiste a un proceso de des-industrialización; b) al interior del sector manufacturero, cae el peso de la rama metal mecánica: el redespliegue industrial se da en contra de las ramas más complejas y con mayor capacidad de arrastre y a favor de las más simples, generadoras de menor valor agregado y, a la larga, menos dinámicas; c) la heterogeneidad industrial se agrava. Crecen las grandes empresas con capacidad exportadora y vegetan las medianas y pequeñas. Lo cual, también rebota en la ocupación: en general, crece muy lentamente y se concentra en los segmentos medios y pequeños. Inclusive, por fuera del sector capitalista; d)aumenta el peso relativo de los segmentos improductivos, tanto en términos de ingreso apropiado como ocupacional.
Lo indicado, además, acarrea consecuencias sociológicas y políticas no menores: la gran burguesía productiva e industrial se debilita y descompone; asimismo, la clase obrera industrial disminuye en términos relativos y hasta absolutos. El "lumpenismo", irrumpe por arriba y por abajo. Por lo mismo, a la miseria y gran explotación, se une un tremendo despilfarro y una descomposición moral no menor.
IV.- Sector externo y aperturismo neoliberal.
El patrón neoliberal propone un crecimiento "hacia afuera", impulsado por las exportaciones. Lo cual, debe conducir a un fuerte salto en los niveles de apertura externa del país.
En México, las exportaciones han venido creciendo a un ritmo notable. Algo que ha sido muy publicitado y que ha llevado a un coeficiente medio de exportaciones igual a 17.2% en 1994 y a 36.9% en 2004. Lo que se destaca bastante menos es el crecimiento aún mayor que experimentan las importaciones: estas, fueron iguales a un 22.3% del PIB en el año 1994 y a 39.2% en el 2004 (Banxico, 2005). La magnitud del cambio es impresionante: en el cuatrienio1977-81 (años del boom petrolero) el coeficiente medio de exportaciones fue 9.1% y el de importaciones 13.2%. Antes, la economía trabajaba en función del mercado interno; ahora, básicamente en función de los mercados externos (Valenzuela, 1986).
Como lo muestra el Cuadro VII, entre 1995 y 2000, las exportaciones (en valor) crecieron a un muy alto 15.9% promedio anual. Pero las importaciones, en el mismo lapso, crecieron al 19.2% anual. En el período que nos preocupa, 2000-2005, la expansión del sector externo se debilita bastante. El valor de las exportaciones crece al 4.8% anual y el de las importaciones lo hace al mismo ritmo. Es interesante observar que en el período el quantum exportado crece bastante menos: al 1.8% anual. La diferencia, respecto a los valores, se explica por el aumento de los precios unitarios. En cuanto a las importaciones, su quantum indica un crecimiento del 2.8% anual, bastante superior al crecimiento del volumen exportado (14.8% versus 9.8% en el quinquenio), aunque inferior al crecimiento en valor.
Cuadro VII : Exportaciones e importaciones (variación porcentual en quinquenio).
|
Exportaciones |
Importaciones |
|
Valor |
108.8 % ( 15.9% ) |
140.8 % ( 19.2 % ) |
Valor |
26.4 % ( 4.8% ) |
26.4 % ( 4.8 % ) |
|
Quantum |
9.8 % ( 1.9% ) |
14.8 % ( 2.8 % ) |
|
Precio Unitario |
15.2 % |
10.1 % |
La apertura externa se puede medir relacionando la suma de exportaciones e importaciones sobre el PIB del país. Para México, en el período 1977-81 el coeficiente fue de 22.3% y en el 2004 igual a 76.1% En general, hay consenso que en relación al coeficiente heredado del patrón de industrialización basado en la sustitución de importaciones, debe lograrse un incremento sustancial. El problema es el cómo lograr esa mayor apertura. Para el caso, se pueden distinguir dos modalidades básicas: a) la desarrollista (Japón, Corea del Sur, sudeste asiático, etc.) . En ésta, se observa una activa intervención estatal, se preservan y estimulan las bases industriales internas (vg. industria pesada), el crecimiento exportador es de carácter industrial y las importaciones siguen (no se adelantan) a ese crecimiento, para lo cual se procede a regularlas en función de la capacidad de pagos del país y de las opciones de desarrollo interno. Consideremos el caso de Taiwán, una economía extremadamente abierta y para muchos la menos regulada del sudeste asiático. Aquí, "la apertura (...) y su orientación al exterior no se han basado en el libre comercio. El gobierno ha intervenido en el comercio para promover ciertos sectores, aumentar los ingresos gubernamentales, reducir los déficits de divisas (antes de 1971) y fortalecer las alianzas interestatales. Por lo tanto, el volumen y la composición de las importaciones no han reflejado sólo la demanda interna en relación a los precios internacionales. Y las exportaciones se han promovido por medio de precios y de otros factores. El régimen comercial ha sido dualista, de modo que la producción encaminada a la exportación ha gozado de una condición de virtual libre comercio (en realidad algunas industrias han tenido incentivos netos para la venta de exportación) mientras que ha estado protegida la producción relacionada con el mercado interno"(11). En el caso de Corea del Sur, la regulación y estímulo estatal ha sido aún más fuerte (12). b) la neoliberal. En este caso, la intervención estatal tiende a desaparecer, la base industrial interna se debilita y el crecimiento exportador se concentra en productos primarios o semimanufactureros. Además, como regla, la falta de regulaciones provoca una verdadera estampida en las importaciones, las que se adelantan al crecimiento exportador, provocando la necesidad de un alto financiamiento externo y crisis recurrentes en el balance de pagos.
Lo que muestra la evidencia empírica es doble: i) el crecimiento de las exportaciones e importaciones es más veloz en la variante desarrollista. O sea, crece más el coeficiente apertura externa; ii) la apertura desarrollista va unida a un desarrollo interno más sólido, con mayor peso industrial y mayor capacidad de progreso tecnológico, asimilado (i.e. importado y adaptado) y autónomo.
El aperturismo de corte neoliberal genera un efecto de retraso y distorsión que conviene subrayar. Para mejor situar este efecto recordemos que el proceso de crecimiento económico va asociado (como causa o como efecto) a ciertas transformaciones de gran significación. De ellas, podemos mencionar dos: i) el creciente peso que asume el sector industrial; ii) al interior del sector industrial, el creciente peso de las ramas más "pesadas", productoras de máquinas y equipos (bienes de capital) más bienes intermedios sofisticados. Siendo justamente el desarrollo de estas ramas, el factor clave para generar avances tecnológicos sustantivos. En otras palabras, las bases mismas del proceso de acumulación vienen dadas por el desarrollo de estos sectores.
Cuando la apertura económica es de corte neoliberal, se observan dos efectos bastante malsanos. Uno: el del lento crecimiento que comienza a experimentar el sector industrial. En el caso mexicano, para el período que nos preocupa, tenemos que el PIB de la industria de transformación (o sector "manufacturero") incluso decae en términos absolutos, amen de crecer menos que el PIB global. O sea, se reduce el llamado "grado de industrialización" ( PIB manufacturero sobre PIB total) del país y se asiste a un proceso de "des-industrialización". Dos: las ramas industriales calificadas como "dinámicas" (o sea, ramas, que crecen por encima del promedio, en virtud de las exigencias del mismo proceso de crecimiento y de los patrones de demanda que va generando), de hecho dejan de ser dinámicas. En un crecimiento digamos "normal", hay ramas que a partir de cierto nivel asumen un comportamiento vegetativo (como textiles y vestuario, alimentos, etc.) y otras ramas, como las metal-mecánicas, que se transforman en motor del proceso y crecen muy por encima del promedio. La apertura neoliberal, provoca un crecimiento por encima del esperado en las ramas tradicionales o "vegetativas"; y por debajo de lo esperado, en las dinámicas. En algún sentido, pareciera darse cierto renacimiento del modelo "primario-exportador", algo que disimula bastante la estadística convencional, la cual registra como exportaciones manufactureras a bienes que son claramente primarios (como vg. la madera). Amén de que en México, la maquila también ayuda a confundir las cosas.
A lo indicado hay que agregar: el tipo de aperturismo desreguladao, como regla acentúa la propensión estructural al déficit externo. Si antes éste resultaba inmanejable para tasas de crecimiento del 6-8%, ahora ya surgen los problemas cuando se crece al 3-4% anual: se cae el "techo" al crecimiento que determina el sector externo. Esto, lleva a recurrir al financiamiento externo, el que en las actuales condiciones en muy alto grado se consigue por la vía de la inversión externa financiera. Para lo cual, el país se ve obligado a operar con altas tasas de interés. Todo lo cual, desnacionaliza aún más la economía (la inversión extranjera directa parece más interesada en comprar empresas ya existentes que en crear nuevas) y, por la vía de las altas tasas de interés, desalienta la inversión industrial productiva, especialmente la más pesada y de más largo período de maduración.
Otro impacto a subrayar se refiere al aumento de la heterogeneidad estructural. En el modelo, los sectores que crecen son los que trabajan para el mercado externo. En este caso, en el poder competitivo externo influyen fuertemente la dotación de recursos naturales y sobremanera el costo de la mano de obra: el país dinamiza sus exportaciones a cambio de deprimir el nivel de vida de sus trabajadores. Con lo cual, se deprime aún más el potencial del mercado interno. Asimismo, se observa que el sector exportador busca elevar su productividad incorporando tecnologías intensivas en capital y poco empleadoras de mano de obra (salvo en la maquila). Es decir, se crea un segmento que se moderniza y crece hacia fuera, que genera poco empleo y que va perdiendo capacidad para arrastrar al resto de la economía (el proceso de apertura rompe los eslabonamientos productivos hacia atrás y se da una fuerte sustitución del abastecimiento nacional a favor del importado). A la vez, el sobrante poblacional se refugia en el sector más atrasado, que crece muy poco y opera con bajos niveles de productividad y de ingresos. El modelo es concentrador y excluyente (Vuskovic,1970): una minoría vive en la modernidad en tanto la gran mayoría se va quedando en el atraso y distanciando cada vez más de los privilegiados.
Notas:
1 Departamento de Economía, UAM-Iztapalapa.
2 En sentido estricto se debería manejar el producto neto, pero (por razones de información) lo usual es el PIB.
3 En realidad, la variable a privilegiar debería ser la productividad hora del trabajo.
4 Comparamos cifras al tercer trimestre.
5 Statistical Yearbook for Latin American and the Caribbean, 2004. Stgo. de Chile, 2005.
6 Banco de México (Banxico), Informe Económico Anual, 2005.
7 Conapo, "Migración mexicana hacia Estados Unidos", página Web, diciembre, 2005.
8 La relación producto a capital marginal es igual a DPIB/DK en que K= capital fijo y DK = inversión neta. El coeficiente de inversión neta es, por tanto, DK/PIB. Luego, para la tasa de crecimiento del PIB, igual a DPIB/PIB, tenemos que (DK/PIB) (DPIB/DK)=DPIB/PIB.
9 Entre 1950 y 1980, América Latina creció al 5.5% anual y el coeficiente de variabilidad para el período fue de 31%. En la fase neoliberal, 1981-2003, el PIB crece al 2.1% y el coeficiente variabilidad es del 103%. Al revés de lo que propagandea el dogma dominante, el crecimiento se desploma y la inestabilidad se triplica. Ver CEPAL (2004 b ).
10 Al no disponer del dato preciso para el año 2000, optamos por manejar un tramo. Para el cálculo de la variación de la tasa de plusvalía, usamos el método de Valenzuela (Valenzuela 1999).
11 Robert Wade, "El Mercado dirigido", pág. 165. FCE, México, 1999.
12 Amen de Wade, ver el clásico texto de Alice H. Amsden, "Asia's next giant. South Korea and Late Industrialization". Para la muy sesgada perspectiva neoclásica, ver World Bank, "The East Asian miracle".
Referencias:
Amsden, Alice H., (1989), "Asia’s next giant", Oxford University Press, N. York.
Banxico (2005), "Informe anual,2004", México, D.F.
Cepal,(2004a); "Statistical Yearbook for Latin America and the Caribbean", N. York.
Cepal,(2004 b) ; "Desarrollo productivo en economías abiertas"; Santiago de Chile.
Cepal (2005), "Balance preliminar de las economías de América Latina y el Caribe, 2005.", Santiago de Chile, diciembre.
Conapo(2005),"Migración mexicana a Estados Unidos", página web.
Hofman, A. (2000), "Economic growth and performance in Latin America, Cepal, Santiago de Chile.
INEGI (2005), Sistema de Cuentas Nacionales de México, pág. Web.
Isaac Jorge (1999), "Explotación y despilfarro", Plaza y Valdés, México, D.F.
Valenzuela J.(1986), "El capitalismo mexicano en los ochenta", edic. ERA, México.
Valenzuela J.(1999), "Trabajo asalariado y valor de la fuerza de trabajo", en J. Isaac, ob.cit.
P.Vuskovic(1970), "Distribución de ingreso y opciones de desarrollo"; en "Obras escogidas sobre Chile", Cepla, Santiago de Chile, 1993.
Wade, Robert (1999), "El Mercado dirigido", FCE, México.
World Bank(1993), "The East Asian Miracle", Oxford University Press, N. York.